LA ENFERMEDAD, UN GRITO SILENCIOSO. LOS DEMONIOS DE LA INFANCIA

La infelicidad es letal, mortífera. La angustia psicológica es mortal. El dolor oculto y el sufrimiento inconsciente son mortíferos.

El doctor José Antonio López vicepresidente de la ASEPP (asociación española de psiquiatría privada) dice en una entrevista de 28/10/2014 en la revista de esta asociación que a la salud física se llega por medio de la salud psíquica, y que situaciones de placer y bienestar llevan a la salud física y situaciones de estrés y ansiedad llevan a la enfermedad.

Según el doctor que las cardiopatías, el cáncer, diabetes, pueden ser fruto de un trastorno de ansiedad o depresión. Asegura el doctor que no podemos separar mente y cuerpo, y que ambos, es decir el organismo, se mueve en un mundo físico que se rige por una ley física y se ve afectado por lo psicológico y el sistema inmunitario.

Lo que vivimos en la infancia nos afecta como adultos: las heridas de la infancia se quedan impresas y nos afectan de mayores. Estas heridas emocionales originadas en la infancia por unas necesidades normalmente emocionales no satisfechas, carencias afectivas por cualquier motivo, no hace falta tener malos padres, son reprimidas y causan neurosis con multitud de manifestaciones y no tiene una única localización, un foco, no huele, no se ve, no tiene una estructura obvia aparentemente y para colmo la persona no es consciente de la enfermedad y niega su existencia.

Sin embargo, una vez que la neurosis se afianza es sólo cuestión de tiempo que los síntomas aparezcan ya sean físicos o psíquicos.

Dice el Doctor Janov en su libro La Terapia Primal 20 años después que es diabólico e injusto que lo más nos hace sufrir es con frecuencia lo más difícil de encontrar. El proceso del tratamiento es difícil porque la conexión entre un trauma pasado y la enfermedad actual recae solo en el paciente, no en la mente de un experto.

Continua Janov diciendo que el cuerpo nunca miente ni exagera. Es el templo de la verdad. Las memorias del cuerpo no son aproximadas, son exactas y precisas, como lo es el daño que hacen.

Por tanto, los gritos del cuerpo son acallados por los síntomas que absorben la energía del trauma.

Nuestra sociedad tiende a confundir el síntoma con la enfermedad. Por lo tanto, la supresión del síntoma es considerada como curación. Tapar el síntoma y de esa manera la enfermedad no existe.

Es humano que los síntomas específicos de las diversas enfermedades sean tratados específicamente. Pero los especialistas aprenden más y más de los síntomas, pero no así de las causas y los orígenes. Sostiene Janov que el tratamiento de los síntomas puede acortar la vida. Podemos bajar la tensión arterial, pero esta aparecerá por otro sitio.

El doctor también está en una posición difícil. Paciente y doctor están en una posición difícil. A ambos les resulta difícil entender que el problema de la hipertensión puede proceder de unos acontecimientos que provienen de cuando el paciente tenía seis años de edad o menos.

El paciente tampoco lo entiende. Y si el doctor le preguntara al paciente cómo fue su infancia, este le contestaría que muy bien. Y en caso de que hayan existido hechos o acontecimientos traumáticos le costaría trabajo entender al especialista que estos hechos se han quedado agazapados y causan tanto daño. Parece algo diabólico

Después de todo es algo diabólico porque la mayor parte de los traumas no son hechos dramáticos en sí mismos. La mayoría no lo son. Son hecho diarios, omisiones, falta de amor, comprensión o una madre tensa constantemente o un padre crónicamente enfadado. Pequeños acontecimientos que como gotas van llenando el vaso hasta que este rebosa. Por tanto, si el doctor le preguntara al paciente tuvo usted una infancia feliz el paciente diría: sí. Difícil lo tiene el doctor.

En la clínica de psicología Instituto de psicología Integral aparte de hacer asesoramiento psicológico, terapia de ayuda, creamos un entorno físico adecuado y seguro para que estos hechos silenciados puedan ser expresados en su totalidad y conectados con sus orígenes, ni más ni menos. Las memorias permanecerán para siempre, pero no sucederá lo mismo con los concomitantes dolorosos y su energía que se convierte en los síntomas de tantas enfermedades.

2 comentarios en “LA ENFERMEDAD, UN GRITO SILENCIOSO. LOS DEMONIOS DE LA INFANCIA

  1. Muy interesante,
    Importa si las enfermedades son autoinmunes , dolorosas o es indistinto el tipo de enfermedad que aparece con los años?

    • Maria . Es importante ir a la causa de la enfermedad. Es importante tratar el síntoma. Pero también es muy importante averiguar la causa. en el pecado está la penitencia (solución) y en el problema la solución-
      Saludos

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