La crianza del apego genera confianza

Reencontrándonos con nuestra naturaleza

Psicología del embarazo, parto, lactancia e infancia

Muchísimos Pueblos cazadores practicaban y aún hoy en día algunos lo siguen haciendo, de forma natural e instintiva, lo que hoy llamamos la crianza del apego. Es decir daban a sus bebés un parto lo natural, muchísimo contacto físico, de hecho los llevaban para acá o para allá en contacto con el cuerpo, la lactancia se podía prolongar varios años. Los niños dormían junto a sus padres, eso que hoy en día se llama colecho. Lejos de producir niños/as mimados y dependientes, esas niñas eran independientes, gozaban de buena salud, y crecían como adultos sanos y fuertes.

Además generalmente crecían confiando en la vida y consideraban a la naturaleza como una especie de deidad */es benevolentes. La vida cambió la caza y la pesca dieron lugar al neolítico y la agricultura intensiva tal como la conocemos hoy en día. Las madres tendrían menos tiempo para atender a sus hijos. Imaginemos hoy en día la dificultad  de algunas madres y familias para conciliar vida familiar y laboral. El instinto de la cultura del apego se fue perdiendo en parte y fue sustituido por expertos pediatras, doctor Spock que insistían que había que amamantar la niño según un estricto horario, y nada de cogerlo en brazos , no fuera a crecer la niña/o estropeado y tiraniza  a la familia entera. Se consideró durante mucho tiempo que los niños eran malos y había que corregirlos desde pronto porque ya se sabe la cabra tira al monte. Desde ese punto de vista los castigos físicos, y psíquicos, manuales de conducta,  horarios muy estrictos, proliferaron por doquier y se justificaban todas esas maldades.

Afortunadamente con el advenimiento de la ciencia esos prejuicios se han empezado a denunciar y la teoría del apego desarrollada por el psiquiatra Británico John Bowlby hace más de treinta años que sostiene que los bebés y niñas pequeñas desarrollan estilos de relaciones basadas en las experiencias emocionales con madres/padres o cuidadores. Los estilos de interacción,  según Bolwy crean unos modelos internos e influyen en las expectativas de relaciones íntimas posteriores.

Las madres/padres que reaccionan a su niña/os con prontitud forman un modelo de seguridad en los propios bebés y en los demás, según la teoría del apego. Si en cambio las madres/padres malinterpretan la conducta la conducta del bebé y reaccionan ante la pequeña/o  de manera impredecible o insensible, generan una sensación de inseguridad, sentimientos de ansiedad, agresión y desconfianza, sostiene la psicóloga Vivian Janov en su artículo Raising Trust (Generando confianza).

El modelo de funcionamiento interno es poderoso porque une experiencia, emociones cogniciones y biología.

Un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas les da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y la alimenta a valorar y continuar la relación” (John Bowlby).

También numerosas asociaciones de mujeres , nuevas teorías en la psicología como la Terapia Primal, junto con obstetras tales como Frederick Leboyer  y Michel Odent consideraron que el embarazo y el parto no eran necesariamente enfermedades y había que humanizar el parto, dejar entrar a familiares si fuera posible , dejar de dar la famosa  palmadita en el culo al bebé, bajar la intensidad  de las  luces del paritorio y siempre que fuera posible un parto natural o lo más natural posible y nada más nacer colocar al bebé junto a la piel de la madre.

Pediatras como William Sears y Carlos González (en España) psicólogos como Aletha Solter y A. Janov entre otros avalan estas prácticas que nos reconcilian con la naturaleza. Estos son los puntos básicos consultando la wikipedia apego seguro y el blog de Sermama.

  1. Preparación para el embarazo, el nacimiento y la paternidad.
  2. Respuesta sensible a las necesidades del bebé desde que nace.
  3. Lactancia materna lo más prolongada posible.
  4. Contacto materno el mayor tiempo posible. Mejor contacto físico que carrito de bebé.
  5. Dormir cerca del bebé. Para procurar sueño y descanso naturales.
  6. Confiar en le llanto del bebé como medio de comunicación.
  7. Tener cuidado con los “adiestramientos“. Tiene que haber unas rutinas y horarios, pero evitar los adiestramientos, estos generan desconfianza.
  8. Equilibrio basado en una “disciplina” basado más en los sentimientos. Ni ser permisivos , ni autoritarios.
  9. Que ambos participen. madre y padre y en general la familia.

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