EPIGENÉTICA, CÁNCER. EXPERIENCIAS ADVERSAS INFANCIA ALTERAN LOS GENES

El doctor Manuel Esteller director del Laboratorio de Epigenética del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) explica en la revista digital http://www.consumer.es/web/es/salud/investigacion_medica/2007/11/13/171762.php «Cuando se descubrieron los oncogenes, hace 25 años, se pensó que ya se había descubierto la causa del cáncer. Después se vio que no era así», Los genes y sus mutaciones son sólo parte de la historia del cáncer. «La otra parte es lo que llamamos cambios epigenéticos», explica Esteller. “Estos cambios son los que explican que en gemelos homocigóticos, con los mismos genes, uno desarrolle un cáncer y otro no”. “La epigenética (interacción genes con el medio ambiente) tiene su papel no solo en la salud, sino también en la enfermedad.

En este sentido la epigenética, una ciencia floreciente y en continua expansión está revolucionando la biología y la ciencia de la salud mental desafiando la idea de que la genética es nuestro destino. Según Arthur Janov en su artículo Epigenetics and Primal Therapy en su blog  http://www.arthurjanov.com/ La experiencia cambia el código genético de una determinada persona, algo que anteriormente se consideraba inalterable. Según Janov la enfermedad mental tiene un componente físico fundamental y su curación debe incluir tanto la mente como el cuerpo, algo que le Doctor Janov ha estado proclamando hace ya varias décadas.

La ciencia nos está diciendo que esto es posible a un nivel celular. Y que, a diferencia de las mutaciones genéticas que son irreversibles, las mutaciones epigenéticas si lo son. Las adversidades que pueden empezar muy pronto en la vida pueden alterar la expresión epigenética que son como unos interruptores que se pueden abrir o no. La represión de los sentimientos debido a adversidades como un sufrimiento físico o psíquico prolongado pueden agravar esta tendencia dando lugar no solo a trastornos mentales sino también psicosomáticos como en el caso del cáncer, diabetes, cardiopatías, alzhéimer, etc.

Sostiene Janov que la gente no tiene por qué vivir con su herencia genética sino que al ser cambios reversibles, muchas enfermedades se pueden prevenir a través de la Terapia Primal, accediendo a esos archivos emocionales y modificando esos cambios epigenéticos a nivel celular y repito son reversibles. Difícil, pero no imposible.

 

Para confirmar estas hipótesis buscamos la palabra epigenetica en la Wikipedia y nos dice lo siguiente: https://es.wikipedia.org/wiki/Epigen%C3%A9tica

La epigenética es el estudio de modificaciones en la expresión de genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables. Fuentes de modificaciones importantes de los genes son los factores ambientales, que pueden afectar a uno o varios genes con múltiples funciones. Por medio de la regulación epigenética se puede observar cómo es la adaptación al medio ambiente dada por la plasticidad del genoma, la cual tiene como resultado la formación de distintos fenotipos según el medio ambiente al que sea expuesto el organismo. Estas modificaciones presentan un alto grado de estabilidad y, al ser heredables, se puedan mantener en un linaje celular por muchas generaciones. Esto es importante ya que, cuando hay errores en las modificaciones, se pueden generar enfermedades que perduren en una familia por mucho tiempo.”

La genética moderna nos enseña que no sólo los genes influyen en la genética de los organismos. La idea que se tenía hace pocos años de que los seres humanos y los demás organismos son sólo fundamentalmente lo que está escrito en nuestros genes desde su concepción, está cambiando a pasos agigantados, y la ciencia avanza para lograr descifrar el lenguaje que codifica pequeñas modificaciones químicas capaces de regular la expresión de multitud de genes.

La epigenética reinterpreta conceptos conocidos y desvela nuevos mecanismos mediante los cuales la información contenida en el ADN de cada individuo es traducida. Concepto a concepto, se está descifrando un nuevo lenguaje del genoma e introduciendo la noción de que nuestras propias experiencias pueden marcar nuestro material genético de una forma hasta ahora desconocida, y que estas marcas pueden ser transmitidas a generaciones futuras. Hasta hoy se han podido discernir mecanismos epigenéticos en una gran variedad de procesos fisiológicos y patológicos que incluyen por ejemplo varios tipos de cáncer, patologías cardiovasculares, neurológicas, reproductivas e inmune.

Por otra parte en la revista de Eroski consumer seguimos leyendo las interesantes declaraciones del doctor Manuel Esteller , “El ser humano es una mezcla de genes y ambiente. A la hora de construir cada organismo, factores como la dieta, el cariño familiar, el tabaco, los estímulos intelectuales o la higiene acaban pesando quizás tanto o más que la estructura genética con la que se nace. Pero no es tan conocido el hecho de que los agentes ambientales actúan sobre los genes e influyen en su funcionamiento. Por eso, ni siquiera los clones, que tienen los mismos genes, son en realidad iguales entre sí; su ADN, el de cada uno de ellos, ha sido alterado por factores ambientales distintos.”

Hoy se conocen diversos tipos de alteraciones epigenéticas. Uno de los principales es una modificación bioquímica del ADN llamada metilación. Alrededor de cinco años se descubrió que la metilación es un mecanismo clave en el cáncer. «Los cambios epigenéticos están alterados en el cáncer, hay un desequilibrio», señala Esteller. «Hay genes supresores de tumores, como retinoblastoma o P53, que no funcionan bien, no actúan inhibiendo el cáncer porque están metilados cuando no deberían».

Ésa es la razón de que el 90% de los casos de cáncer de mama en los hospitales no sean heredados. Es decir, las pacientes no han nacido con una mutación genética, lo que ocurre es que un gen clave en cáncer de mama está incorrectamente metilado. «La metilación aberrante de los genes que nos protegen del cáncer es un mecanismo nuevo de inactivación de estos genes. Se ha visto que todos los tumores humanos tienen un componente genético y otro epigenético», dice Esteller

Es decir, hace falta conocer los cambios epigenéticos, que hacen que los genes se expresen más o menos (que se activen o no).”

La información que se obtenga del proyecto epigenoma humano se considera esencial para entender mejor muchas enfermedades, como el cáncer, la esquizofrenia o el alzhéimer.

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